dimarts, de juny 18, 2013

[ es ] Turquía, Grecia, Brasil... ¿y aquí nada?


Con motivo de lo que está sucediendo en las últimas semanas en Turquía, Grecia y Brasil, no son pocos quienes se preguntan: ¿y dónde se ha metido la gente? ¿dónde está aquí la multitud que invadió las calles y plazas el 15M? ¿Dónde se erigen barricadas? ¿Dónde vuelan molotov? El movimiento ha muerto, piensan... y lo único que ha muerto es un cierto relato ideológico que invisibiliza el movimiento.

Nada más falso que pensar que porque nuestro enmarcamiento de los acontecimientos nos impide ver (nuestra ideología, nuestra falsa consciencia), resulta que el movimiento no existe. ¡Vaya que si hay movimiento! ¡Hace décadas que nunca estuvo tan fuerte! 

Vayamos por partes y seamos, ni que sea por un momento, algo menos subjetivos en el análisis de la tendencia, en el examen del antagonismo y no confundamos el movimiento con nuestra nostalgia de grandes aglomeraciones (estaría bien preguntarse, no obstante, de dónde esta nostalgia, de dónde este deseo de la multitud cuando, en rigor, ya se está en ella). 

Veamos: de acuerdo con el informe del Departament d'Interior, solo en Catalunya se convocan 11 manifestaciones diarias, el doble que el 2011 (5,5). Solo del 1 de enero al 24 de mayo se han comunicado (ojo, comunicado, no realizado) 1.549 actos de protesta. En 2011 se comunicaron 2.022 manifestaciones y en 2012 fueron 3.287 (9 de media al día). 

Estos son datos indicativos, difícilmente rebatibles, del inmejorable estado de la acción colectiva, del progreso del ciclo. El problema no es en modo alguno la apatía y menos aún que el movimiento esté muerto. Todo lo contrario. Aquí hay todo un movidón en marcha, pero no hecho a medida del narcisismo colectivo, sino de una revolución molecular, autónoma, invisible. 

Otra cosa es qué es lo que pasa, subjetivamente hablando, que no se quiere ver el movimiento, que se le desea en unos repertorios de acción colectiva y no otros; que se añora el gran relato ideológico, la narrativa de la gran revolución, de lo político entendido como molar y no como molecular. 

Si se quiere aprovechar la potencia de la multitud es preciso cambiar de gramática política, empezar a pensar la agencia como política de movimiento, en toda su complejidad, riqueza y potencia, lejos de los reduccionismos de la modernidad, de la política como un hacer, del estatocentrismo, etc. Solo así ajustaremos nuestra subjetividad al principio de realidad, al empoderamiento colectivo, al cambio que queremos ser y efectuar.

divendres, de juny 07, 2013

[ es ] De crisis de régimen a proceso constituyente: respuestas a Antonio Gómez Villar



A raíz del debate que tuvimos hace unas semanas en la Universidad Complutense gracias a la A.U. Contrapoder, Antóni Gómez Villar me interpelaba de la siguiente manera en el facebook:  
«Me he quedado pensando en algo muy sugerente a partir de la intervención de Mundo, en el que frente a los conceptos de ‘pueblo’ y ‘multitud’, se decanta por el de ‘cuerpo social’. Al hilo de ello, pensaba:

1) Introducir el concepto ‘cuerpo social’, ¿tiene como objeto romper la dicotomía ‘pueblo’ vs ‘multitud, en un marco post-estructuralista?

2) Si la multitud es un cuerpo social que no encuentra una instancia de legitimación en el Estado, si es lo irreductible, ¿qué distingue la ‘multitud’ del ‘cuerpo social’?

3) ‘Cuerpo social’ frente a ‘multitud’, ¿responde a la pretensión de describir la existencia de un cuerpo político-social sin necesidad de ser nombrado? Es decir, con ‘cuerpo social’, ¿se busca imposibilitar anticipación alguna que pueda nombrar un cuerpo social desde un exterior, siendo el ‘cuerpo social’ la pura inmanencia desde una perspectiva autónoma?

4) Si es último es así, entonces me surge otra inquietud, ¿se pude nombrar a la multitud sin que ésta deje de ser multitud? ¿Podemos nombrar a la multitud sin sustantivarla, sin hacerla ontológica? La multitud que no se nombra ¿es un cuerpo social?»
Como lo del bucear en el facebook es bastante incómodo, por no decir desesperante, salvo en este blog unas respuestas que se incardinan en otras reflexiones que traigo de lejos; como siempre en este escribir precario de quien roba tiempo al sueño.

Primera respuesta

Interesantísima interpelación que viene muy en la línea de mis cavilaciones. Voy con la primera pregunta.

En efecto, la introducción de cuerpo social tiene por objeto romper la lógica de significación dualista y reificadora de acuerdo con la cual multitud y pueblo serían modalidades equivalentes y contrapuestas de configuración del cuerpo social (alternativas mutuamente excluyentes); la primera libre, la segunda ordenada por el Estado (Virno, Gramática de la multitud). Creo que a menudo lo presentamos así, por efecto de la (necesaria pero insuficiente) reflexión filosófica y lo que sucede un día tras otro ante nuestras narices no es eso, sino más bien que un cuerpo social multitudinario grita "el pueblo unido jamás será vencido" en las manifestaciones (paradoja discursiva que solo se entiende en la perspectiva de las contradicciones de la ruptura, del lenguaje que todavía no nombra por culpa de la dependencia de lo viejo que no acaba de morir).

Lo interesante en el momento actual y desde el análisis de la tendencia, no sería tanto la reflexión de Virno (también Hardt & Negri y otros, claro) que hace emerger en su día la multitud como concepto de la teoría política y lo sitúa en el orden del día del programa de investigación antagonista (algo que ya sucedió en la ola antiglobi), cuanto que, en el regreso genealógico a Maquiavelo, "pueblo" es (pero no solo) un concepto del orden del cuerpo social (también lo es del orden de la legitimación...del Estado) cuya ambivalencia intrínseca no se resuelve con ningún recurso al truco epistémico del "significante vacío", sino más bien situando al pueblo en donde le toca; en la escisión entre el cuerpo social y el mando, en el momento en que el pueblo comienza a dejar de ser pueblo (el cuerpo social transposición monista del orden hegemónico del soberano) para hacerse multitud, para devenir. La irreductibilidad del pueblo al príncipe desvelada por Maquiavelo obliga a elegir, como bien sabe Juan Domingo Sánchez Estop, entre la genealogía que va de Hobbes a Carl Schmitt y el populismo o la que va de Spinoza a Negri, Virno y compañía. Por sus referentes teóricos los (re)conoceréis.

Frente al planteamiento de quienes, como los populistas, llegado a este punto de escisión (el del momento destituyente que atravesamos) lo que proponen es el repliegue a la gramática de la modernidad por medio de la recomposición de una hegemonía basada en una agencia política externa al cuerpo social que lo nombra, empero, como "pueblo" (aquí ya no Maquiavelo, sino Hobbes), para desde ahí reorganizar el mando (el de quien habla) que tras haber si desvelado por el "nosotros somos el pueblo" destituyente (el we the people o wir sind das Volk) vuelve a ser ocultado por quien nombra al pueblo sin serlo (aquí hay que entrar epistémicamente con Donna Haraway y el conocimiento situado no con los usos de Laclau y el significante vacío), lo que se propone desde la Autonomía es formular es, por el contrario, esa gramática política otra, en la que la formulación de la agencia cambia, en el que la exógenesis del sujeto (esto adelanta respuesta a tu cuarto punto) ya no es posible, en la que el cuerpo social se dota de su propio "nomos", se hace autónomo para no volver jamás a dejar de serlo (como alguien dijo en el 68: "dictadura ni la del proletariado"). En definitiva, se evita la deriva que conduce de la multitud de los soviets al Soviet Supremo (la reductio ad unum), de la escisión constituyente al poder constituido, del cuerpo social libre al cuerpo social ordenado por un nuevo mando. Se apuesta, por el contrario, porque lo destituyente pase a lo constituyente, pero este no pase a lo constituido por el mando, sino que se abra al horizonte de la democracia absoluta en la instauración del régimen político del común (donde hay libertad porque ya no hay Estado y no hay Estado, porque ya hay libertad).

El problema, en passant, es que la alternativa populista solo tiene validez como lo que es en América Latina, como un momento de transición coyuntural en la crisis de la gramática moderna para sus particulares relaciones geohistóricas con la modernidad (nada que ver, claro está, con la nuestra, que, todo sea dicho, tampoco es la del norte italiano de Negri y ni hablemos de la Alemania/Gran Bretaña de Marx a hoy). Hay que abandonar de una vez América Latina como exterior constitutivo identitario para el consumo de la juventud sin futuro española (que no vasca, gallega y catalana, cómodamente sedimentada en sus riquísimos y llenísimos significantes nacionales) y hacerlo un exterior constituyente del cuerpo social mestizo de la multitud global que somos. No es casual que el populismo suba geohistóricamente cuando la ola altermundialista baja y que lo hace como repliegue para traducir en logros las movilizaciones (más claro que en Venezuela, si cabe, en Bolivia). De aquellos framings estos lodos populistas de ahora que han empantanado a mi entender al compa Íñigo en la fantasía estratégicamente infundada (e inoperante para nuestro caso) de la razón populista (no por nada, el único populismo que triunfa en Europa es el de la derecha neoliberal).  

Segunda respuesta

Nada distingue a la multitud del cuerpo social que no sea ser su modalidad libre en el gobierno democrático (la multitud como demos). Juan Domingo Sánchez Estop seguro que explica un millón de veces mejor el aspecto filosófico que yo, pero, vamos, sintetizando, la cosa viene a ser que el cuerpo social deviniendo multitud se hace libre por su propio gobierno democrático, por no contravenir su ser. Si se hace pueblo, esto es, cuerpo social instanciado por el Estado deja de ser libre (a la manera del célebre apotegma leninista que parafraseaba antes).

La multitud, por tanto, es el modo del cuerpo social cuando es libre (libertad republicana sí, como no dominación, pero también y más allá, libertad autónoma como la libertad nacional, la que se instancia en la igual dignidad de nacimiento), mientras que el pueblo es el cuerpo social nombrado por una agencia exterior así (toda la teología política moderna, de Hobbes en adelante, se basa en esto). Por el contrario, el pueblo es un cuerpo social sometido, que necesita nombrarse en el lenguaje del amo (decirse pueblo) para poder iniciar su liberación, pero que fracasa si persiste en ello ya que solo consigue prefigurar las condiciones de enunciación de un nuevo soberano (Maquiavelo lo explica meridianamente en El Príncipe cuando habla de cómo se consiguen los principados).

Aquí el problema filosófico inmanencia versus trascendencia se hace evidente, la harina del costal de quien encubre (o ni siquiera) querer ser el gobernante de otros a la manera de Chávez, Evo u otros (el príncipe de Maquiavelo) colisiona directamente con quien ha de ser demos de la res publica (aquí, el pueblo romano de la turba que describe Maquiavelo de los Discorsi). El problema del populismo, en este orden de cosas, es que es pura ideología en el sentido más inequívocamente marxiano y gramsciano y en la práctica de nuestros días, la apuesta por un lampedusiano quítate tú que me pongo yo.

De ahí que a algunos nos resulte imposible imaginar un caminar común, simbiótico, con los populistas y nos contentemos, a lo sumo, con la simpatía de sabernos en mundos paralelos (y por descontado con todo el afecto y admiración intelectual por Íñigo, que es de quienes mejor sabe que una cosa es este escribir mío del facebook y otra la persona que soy en el mundo real ;-) 

Tercera respuesta

no diría tanto frente como antes,tal y como intuyes. Pero aquí el tema ya no es el de las mistificaciones a que puede dar lugar multitud versus pueblo, sino esa otra heurística más friki, que algunos nos traemos con el zoe y el bios, el zoe/contra/poder y el bios.

La heurística de la radicación de la multitud en la idea de nación que discutimos en su día en el curso independencia y poder constituyente, ¿recuerdas Antonio? La multitud es un concepto del orden del cuerpo social, pero no de la legitimación en tanto que precisamente es de manera inmanente cuerpo social que se gobierna en el horizonte de la democracia absoluta.

En otras palabras: la multitud no se tiene que legitimar, la multitud es la legitimidad de ser. Si lo que queremos es articular ese ser tenemos que recurrir al concepto de nación (lo que Negri no hace en El poder constituyente, by the way, tirando por la ventana el niño con el agua --ser italiano dificulta por locus epistémico para comprender esto; ventajas de ser gallego, negro o mujer).

La nación, eso sí, no como pueblo (Volk) o entidad prístina, pre-existente, caracterizada por unos rasgos diacríticos objetivos (raza, lengua, territorio, historia, etc), sino como igual dignidad de nacimiento que aboca a devenir multitud, demos de la res publica.

Aquí es donde la inquietante declaración del SLA, en toda su anomalía y concreción norteamericana (más Haraway!) que recogíamos en el dossier de lecturas de Artefakte, adquiere pleno significado: "to die a race, and be borne a nation, is to become free". Y, para/meta/fraseando: hay que morir como pueblo para nacer como multitud.

La nación no se instancia, pues, como el pueblo hobbesiano en el soberano comprendido como un poder sobre, sino en el poder ser. Tal es la demoledora aportación del Black Nationalism que tanto discuto con Carlos Delclos y que en estos momentos lleva Isidro López como imagen de perfil. El solo hecho de nombrarse por el propio cuerpo (I Am a Man) es en sí mismo un acto de la mayor rebeldía que desvela todo el engranaje de la gramática política moderna. Por ahí es por donde se ha de empezar por ese nombrar lo que somos en tanto que somos, sin impostaciones.

Así las cosas, en efecto, cuando preguntas "¿se busca imposibilitar anticipación alguna que pueda nombrar un cuerpo social desde un exterior, siendo el ‘cuerpo social’ la pura inmanencia desde una perspectiva autónoma?" la respuesta es un inmenso SI (joder qué gusto alguien que te sigue y entiende! )

Cuarta respuesta

La multitud que no se nombra es el "humanimal" de Haraway, el zoe que somos antes de que el verbo se haga carne, nuda vida; en efecto, el cuerpo social capaz del gesto, la potencia, el ser; quien como la medusa ya no necesita cerebro (el logos aristotélico) y puede al fin instalarse en el heiliges Ja-sagen nietzschiano. Ahí es donde comienza la auténtica deliberación demo(a)crática y no toda esa jerigonza habermasiana. Pero a partir de aquí, ya no tiene sentido hablar desde facebook, ya solo tiene sentido hablar desde la liberación (desde el intraducible "ceivar" o liberar el animal que dice quien es de nación galega)

En fin, Antonio, aquí lo dejo, gracias por la oportunidad. Qué gustazo! Un abrazo fuerte y con ganas ya de que vuelvas por estas tierras :-)


 

diumenge, de juny 02, 2013

[ es ] Clase y composición hoy

Artículo publicado en la edición digital de Diagonal


La tercera ola de movilizaciones iniciada el 15M prosigue su curso. Como cada vez que se inaugura una fase alcista, han vuelto a abrirse algunos debates teóricos inacabados e inacabables. De entre estos hay uno que destaca y que se pone de relieve en indicadores tan sintomáticos como el éxito de Chavs, el libro de Owen Jones. Nos referimos, claro está, a la cuestión social o de clase.

dissabte, de juny 01, 2013

[ es ] Institucional no solo significa electoral

Publicado por Diagonal, nº 199, pág. 29.


De un tiempo a esta parte, ante el agotamiento de la fase expresiva del movimiento iniciada el 15M, todavía con la resaca emocional por la reapertura de lo político y frente a la persistente ofensiva neoliberal y nula influencia de la oposición, el debate en buena parte de las redes activistas más politizadas se ha desplazado de las cuestiones tácticas sobre la configuración de la agenda y la búsqueda de puntos de fractura en el régimen, la experimentación con los repertorios de acción (escraches, ocupaciones, bloqueos...) y la producción de espacios de contrapoder, creación de redes de apoyo mutuo e instauración de instituciones, hacia una preocupación que para algunos se ha hecho ya monotemática, a saber: la cuestión electoral.

dimecres, de maig 29, 2013

[ es ] Del animal político al cibersimbionte



Del animal político al cibersimbionte: 
curso sobre (post) antropología política

A lo largo de los siglos los teóricos políticos se han visto obligados a responder a una pregunta fundamental sin la cual sus argumentos difícilmente podrían encontrar sustento: ¿qué es -en qué consiste- la condición humana?

Pareja a esta pregunta han surgido muchas otras: ¿cómo se define? ¿qué comporta en términos políticos?, ¿qué caracteriza ―si es el caso― su especificidad política en el reino animal?, ¿podemos modificar nuestra condición por medio de la política?, ¿qué o quien la podría modificar?, ¿es esto deseable? ¿a qué debería conducir?

Lejos de pretender abordar de manera exhaustiva cuestiones tan amplias (acaso cada quien busque para sí sus propias respuestas) lo que nos nos planteamos con este curso es más bien trazar un recorrido in/formativo sobre nuestra propia condición política, a la par que destacar las heurísticas que reclama una comprensión compleja del mundo contemporáneo. Por medio de la indagación genealógica en los aportes de la Teoría Política intentaremos repasar algunos autores destacados, reflexionando sobre sus conceptos, argumentos y visiones.

Ficha del curso

Duración del curso: 10 horas (+5 horas de lecturas)
Días y horas: 7 de junio de 16h a 19h y 8 de junio de 10h30 a 14h y de 16h a 19h30
Lugar: Vitaminas (Plaça Cardona 7 – local 22, Barcelona)
Idiomas: castellano, catalán (inglés, textos)
Precio: 20€ (incluye el libro de Itard, El niño salvaje, artefakte, 2013)
Materiales docentes: dossier de textos, videos y otros
Máximo de matrícula: 10-12 personas
Nivel de dificuldad: de preferencia universitario
Dinamizador: Raimundo Viejo, profesor en la Universitat de Girona/miembro de Artefakte

+ info en la web de Artefakte

divendres, de maig 24, 2013

[ es ] ¿Es necesario migrar para poder efectuar una cultura crítica?



Desde Ecléctica se preguntan por algunas cuestiones fundamentales que nos afectan a quienes vivimos de, en, por, para... las industrias de la cultura. Las que siguen serían mis improvisadas respuestas particulares

¿Es necesario migrar para poder efectuar una cultura crítica?

No, pero está claro que la cultura crítica lo tiene mucho más fácil en otros países.

¿Se puede criticar desde dentro a la universidad?

Sí, pero dentro de un orden, en los márgenes del pluralismo óntico del liberalismo, obedeciendo, representando disensos reductibles al mando. Vamos, que se puede criticar, pero no se puede hacer Crítica en el sentido pleno de la palabra (como cualquier otra cosa en un marco liberal: el liberalismo es, por sus premisas, contrario a la plenitud, es solo una ideología de la multilación intelectual.

¿Hay que fundar otras instituciones?

Por descontado. Hay que fundar las instituciones del común, unas instituciones que no se inscriban en la gramática liberal, sino que apunten más allá, hacia la plenitud de la cultura.

¿Las identidades, pueden criticarse desde dentro, o hay que mirarlas por comparación desde otros lugares?

Hay que hacer ambas cosas, pues los dentros y fueras de las identidades no son predeterminaciones, sino fronteras móviles con las que nos interrogamos. Por eso, más que exteriores constitutivos lo que necesitamos son exteriores constituyentes, diferencias que difieren y no diferencias diferidas.

¿Cómo nos afectan las relaciones materiales y cómo nos condicionan a la hora de producir un conocimiento que cuestione algunos de los elementos sistémicos productores de desigualdad?

Lo material está en la base de todo, sin ello lo inmaterial carece de plano de consistencia y el antagonismo no deviene posible: sin un análisis materialista estamos abocados a la
 

¿Contribuyen los fenómenos migratorios, a mejorar nuestra cultura, a vernos en espejos, a autocriticarnos?

Cualquier alteración de nuestras interacciones simbióticas puede comportar una autocrítica. Pero también un repliegue, una negación, un prejuicio.

¿Cómo construimos nuestra comunidad mestiza de críticos sin caer en la multiculturalidad igualitarista?

Partiendo de un cambio radical de antropología política que comience por pasar de pensarnos como agregado de sujetos individuales que constituyen una comunidad contingente efecto del vínculo que impone el mando a entendernos como los simbiontes que somos, inacabados, incompletos, siempre necesitados de un otro con quien constituirnos.

Y, finalmente, ¿cómo ejercemos la autocrítica de nuestros hogares e instituciones sabiendo que no vendrán por nosotros y estaremos?

Sabiendo construir hogares donde no se nos espere, con quien no se nos espere; resituándonos siempre, desde el anonimato en nuevos comunes, constelaciones cambiantes de un hogar. Al final, solo morando en el enjambre resulta posible pensar una estrategia de éxito capaz de combinar antagonismo y agonismo de suerte tal que la producción institucional resulte posible.

dilluns, de maig 13, 2013

[ es ] El 15M no es un movimiento: viva el 15M!


Así "informa" esta mañana El País sobre la multitudinaria jornada de ayer: "El 15-M vuelve dos años después con el impulso de mareas y plataformas". Es un hecho conocido de quienes trabajamos en el estudio de los movimientos sociales que el rotativo madrileño lleva décadas especializado en la producción de marcos interpretativos (frames) cuya único objetivo es desmovilizar. De manera mucho más eficaz que las burdas mentiras neocon de la derecha, El País persiste en ser un medio de orden, por más que sus encantos y habilidades infoxicadoras no sean hoy la décima parte de lo que fueron. 

En efecto, quienes vivimos los ochenta saben de la fascinación que entonces ejercía sobre una buena parte de las cabezas críticas: claro que también eran los tiempos en que sus columnas las escribían Vázquez Montalbán o Haro Tecglén. Por suerte, su tratamiento mediático de América Latina y otros despropósitos recientes han minado la legitimidad que se ganó, acaso inmerecidamente, durante la Transición.

¿Realmente vuelve el 15M? ¿O no será que solo muta?

A lo largo del día de ayer, inducidos por frames tan poco rigurosos como este de El País, no pocas de las personas que encontré en la manifestación (especialmente aquellas que son periodistas) me vinieron con el mismo análisis de lo que estaba pasando; un diagnóstico basado en una falaz métrica cuantitativa y reificadora que intenta siempre leer la política del movimiento por la masividad de ciclos a los que se etiqueta como movimiento tal o movimiento cual. En otras palabras, el 15M sería un "movimiento" (reificación), que ayer fracasaba al tener "menos" gente que en ocasiones anteriores (cuantificación).

Primero, seamos rigurosos: ayer no había menos gente que el 15M (estuve en ambas manifestaciones). Por lo tanto, medir las cosas por comparación a la participación de aquel 15M de 2011 sigue evidenciando que estamos de lleno en una fase alcista de la ola de movilizaciones. Pretender lo contrario, diciendo que el 15M "vuelve" y que lo hace con "menos" gente, es pura demagogia.

Segundo, lo que se identifica como "movimiento 15M", en rigor, no existe. Y ello por el sencillo hecho de que 15M es la fecha de un acontecimiento. Como decía con irónico acierto un amigo: ¿dónde está el acta fundacional de ese "movimiento"? A lo que añado: en efecto, ¿cuándo alguien quiso producir el 15M de manera deliberada y lo consiguió? ¿Acaso no fue que nos lo encontramos? ¿Acaso no hubo, como hubiese dicho Maquiavelo, una parte decisiva de la fortuna en aquel 15M?

Tercero, lo que sí existe es un punto de inflexión definitivo en la ola de movilizaciones, que se venía gestando desde antes (desde V de Vivienda como poco) sobre la base de un profundo cambio repertorial y a partir del 15 de mayo de 2011 se hace no ya solo innegable para quienes conocemos de cerca el movimiento, sino para el conjunto de la sociedad española, tan dada a creerse lo que le cuentan los medios. Con el 15M lo que dio comienzo en el Reino de España fue una ola de movilizaciones que, por cierto, ya venía desplegándose de manera transnacional en el norte de África y prosiguió su camino en los EE.UU. (Occupy Wall Street) o México (#Yosoy132).

Cuarto, como acontecimiento que es y que, por tanto, marca una ruptura y mutación decisiva en la subjetividad, el 15M ganó su batalla, a saber: establecer un nuevo sentido común en la opinión pública (todavía hoy no existe en este régimen partido o institución alguna con capacidad para generar los consensos sociales del 15M). Y como decía el apotegma italiano del 77: "La rivoluzione è finita abbiamo vinto". El 15M hizo su revolución y venció. 

A partir del 15M el movimiento ha venido desplegando esos medusianos tentáculos que son las mareas, las plataformas, las okupaciones y todo el formidable arsenal que constituye hoy, el repertorio de acción colectiva disruptiva y desobediente con el que se define la agencia política del antagonismo en este país (para desesperación, por cierto, de partidos, sindicatos y medios de la izquierda fracasada). 

Por lo tanto no es que el 15M "vuelva", el 15M resuena, sigue haciendo retumbar el eco del acontecimiento, simplemente porque se celebra. Pero sin nostalgias, al menos sin nostalgias para quienes seguimos activxs, para quienes no hemos limitado nuestra comprensión del movimiento a un momento anterior a la recomposición de partidos que ganen elecciones, para quienes seguimos sabiendo decirnos en, por y para el movimiento, de manera autónoma, sin necesidad de recurrir a que nos nombren, ni a nombrarnos; en el mismo anonimato de la multitud que somos. En vano quieran decir que volvemos, siempre seguiremos aquí. Es lo que hay.

dissabte, de maig 11, 2013

[ es ] Aniversarios que no serán


[ tripi teórico, no leer sin precauciones ]

Estos días estamos asistiendo a múltiples demostraciones de participación masiva en las calles. Los problemas continúan, se agravan y seguir demostrando disconformidad, desobediencia y descontento es vital. Nadie puede permanecer en este contexto como si todo hubiese acabado. Pero al tiempo, en paralelo se sigue instalando, al igual que otrora sucedió con los foros sociales, la representación sobre la que la sociedad del espectáculo reorganiza el mando. Ese mismo juego representativo, al servicio únicamente de unas elites gestoras del evento no articula, ni instituye nada; carece por completo de cuerpo social, se manifiesta apenas como un eco que intenta recoger una voz emitida.

Más aún: la producción del aniversario como acontecimiento es infortunada por ser fallo de la virtu, no alcanza a más que vaciar el propio acontecimiento que fue el 15M del propio cuerpo social que lo produjo, sustrayéndolo de sí hasta reducirlo a una forma puramente representativa, huera, muerta. El problema de la agencia emancipadora sigue siendo, por ello mismo, el más acuciante de cuantos encaramos en esta crisis de la política. 


Y es que en una sociedad movilizada (que no ya un "movimiento social"), la militancia no es más que un ejercicio contrarrevolucionario que aspira a reducir el movimiento al dominio de su representación. Lo que se nombra como "movimiento social" acaba siendo el síntoma de una modernidad agotada, de una agencia que se sigue entendiendo como efectuación de lo absoluto, horizonte cerrado a su propia contingencia.

Esto es lo que siguen sin entender, para su propia desesperación (e ironía ajena), quienes siguen participando de una concepción exogenética del sujeto político, quienes confían a la gestión del espectáculo de la movilización su exclusivo (y excluyente) quehacer político, quienes pergeñan alianzas inverosímiles de conquistas del poder siempre preteridas mientras son conquistados por el propio poder. Mientras tanto, ahí sigue y seguirá, al margen (en paralelo a la militancia), la realidad viva del cuerpo social, el sujeto que nunca acaba de presentarse cuando se le convoca, ya que solo se hace accesible, en rigor, cuando se le invoca con éxito.

dimecres, de maig 08, 2013

[ es ] Víctor o la libertad de los campos



El fin de semana pasado, Artefakte estrenó su biblioweb: un espacio de descargas gratuitas para quien esté interesado en las publicaciones de la editorial y otros materiales afines. 

Hoy mismo se ha subido el ensayo Victor de Aveyron o la libertad de los campos. Se trata de la separata en formato pdf de la introducción al libro de Jean Itard, El niño salvaje (Barcelona: Artefakte, 2013). 

El texto comienza así…

«Corría enero de 1800 y en la remota comarca de Aveyron era capturado un niño de unos once o doce años. Tres años antes, en el departamento vecino de Tarn, el mismo niño había sido atrapado ya por una viuda que no pudo evitar su huida. Durante el tiempo que siguió fue avistado en diferentes ocasiones, siempre en la lejanía y de manera fugaz. Con la llegada del nuevo siglo, tres cazadores que vagaban por los bosques de Saint-Sernin-sur-Rance se toparon con él y lo persiguieron. En busca de un lugar donde guarecerse, el niño se coló en la casa taller de un tintorero. Allí fue descubierto y aprehendido al fin, pasando a disposición de las autoridades locales que lo enviarían a Sainte Affrique, primero, y a Rodez, poco después. Sería en esta segunda localidad donde Pierre Joseph Bonnaterre, abad y naturalista —uno de los primeros especialistas franceses en adoptar el sistema de Linneo—, se haría cargo de su caso. Desde el primero de los numerosos exámenes científicos a los que el niño sería expuesto, demostraría una formidable resistencia a la intemperie, impropia de cualquiera de su edad. La suya parecía ser una naturaleza otra que la humana; más indómita, salvaje. Quedaba fuera de toda duda, en cualquier caso, que su condición se había forjado en las más adversas condiciones»

diumenge, d’abril 07, 2013

[ es ] "Indignación", capítulo en el libro de Rivas, Mascott y Arellano

Ya está on line mi capítulo "Indignación. Política de movimiento, nueva ola de movilizaciones y crisis de representación", publicado en la compilación de Fermín E. Rivas Prats, María de los Ángeles Mascott Sánchez y Efrén Arellano Trejo (coords.) (2012): La actuación del legislativo en los tiempos de crisis, México: CESOP, págs. 123-156.


El 15M, un actor inesperado 

El 15 de Mayo de 2011, a una semana de las elecciones municipales y autonómicas, la red activista Democracia Real Ya! (DRY) convocaba a manifestarse contra la política económica del gobierno. Más allá incluso de esta primera y más explícita reivindicación, la jornada también se planteaba como denuncia de un déficit democrático que había hecho posible el giro a la derecha del gobierno Zapatero. Esta exigencia de una “democracia real ya” — contrapuesta a la democracia realmente existente — no es que dejase margen para demasiadas dudas. El problema de la política económica no sólo era una cuestión de orientación más o menos progresista de las decisiones gubernamentales. Se trataba, además, de un problema de calidad de la democracia o, más aún, de consecución inmediata de una democracia “real” 

Por otra parte, el 15M no era una fecha cualquiera en un calendario abstracto, sino toda una declaración política en sí misma. Bajo lemas como Toma la calle o No somos mercancías en manos de políticos y banqueros , DRY aspiraba a visibilizar el descontento ciudadano por encima de la contienda entre partidos, pero aprovechando al mismo tiempo la centralidad mediática de la propia campaña electoral como una estructura de oportunidad política particularmente favorable a la movilización social. Tan sólo desde las expectativas previstas por DRY, el 15M ya habría podido ser considerado un gran éxito de movilización; un logro más a inscribir en la serie de convocatorias de los meses precedentes y que apuntaba a la lenta, pero imparable, emergencia de un nuevo ciclo de movilizaciones

[ es ] La democracia será "escrachada" o no será

Artículo publicado por Diagonal, nº 195, pág. 29, 4 de abril de 2013


En estos tiempos en que la política de movimiento se abre paso subsumiendo en su seno notables y partidos, nuestro léxico se va enriqueciendo a golpe de acción colectiva y desobediencia. Basta con echar una visual a los medios para comprobar que el término «escrache» se ha convertido la catalizador discursivo del momento; el significante cuya sola presencia organiza todo el debate. Con el escrache solo hay dos posiciones posibles: a su favor y, por ende, en pro de la democratización o en contra y, por tanto, en pro de consentir y favorecer la deriva cleptocrática del régimen.

El escrache es la expresión de una práctica política a la altura de la ruptura constituyente. Si la desobediencia a los deshaucios —también puesta en práctica por la PAH— era hasta cierto punto defensiva, apremiada por la urgencia de la solidaridad con las víctimas del régimen; el escrache se sitúa en el horizonte de una contraofensiva, de una presión política a la altura de una sociedad que ha comprendido que el régimen aplica un obsceno doble rasero para los sobres (y quienes los dan) y los deshaucios (y quienes los padecen). No es de sorprender, pues, que el ataque a los escraches haya sacado a relucir toda la artillería retórica del mando: desde las más ramplonas amenazas fascistas a Ada Colau hasta los más refinados argumentos liberales sobre la defensa de la representación y la supuesta inadecuación del repertorio a los preceptos normativos de la democracia liberal (la misma, curiosamente —o no tanto— que nos ha traído hasta aquí).

Poco importa; el hecho es que la política de movimiento se sigue abriendo camino y el régimen se ve abocado a tensionar al máximo su esfera pública para poder afrontar el desafío social. Más allá de la cuestión específica de las hipotecas, la PAH está demostrando ser el catalizador más importante de la democratización en décadas. Basta con evaluar algunos elementos destacados de su repertorio para comprender su éxito: (1) campaña contra los desahucios que abre una línea de fuga antagonista para el 15M, (2) recurso a la ILP como forma de abrir brecha en el régimen, (3) puesta en marcha la campaña de escraches para pasar a la contraofensiva; y last, but not least, (4) expropiación de edificios como el de Salt (Girona) no ya solo para hacer efectivo un derecho —reconocido incluso por la constitución formal—, sino para producir los comunes que requiere la constitución material sobre la que poder instaurar una república del 99%.

Mientras el mando persiste en orquestar su espectáculo, intentando en vano contener la movilización, la estrategia de la PAH toca hueso y muestra, por la única vía posible —los hechos—, como se desarrolla un vector antagonista hasta hacer implosionar el régimen. Y aunque este confíe en contener el conflicto en los márgenes del gobierno representativo y llevar a cabo la doble acomodación doméstica e internacional del reino a las exigencias de la Troika y la perpetuación de la lumpenoligarquía, fuera emerge ya la constitución de los comunes, la república del 99%.

El mando confía en lograr a medio plazo un doble salto mortal: por una parte, la catarsis regeneradora del régimen a medio plazo; por otra, la satisfacción de la troika en lo inmediato. Gracias a los escraches, impedírselo es cada día más fácil. Por más que las grietas que hoy se abren en la esfera de la política institucionalizada en el régimen pueden parecer insuficientes desde su propia métrica, fuera de él progresa ya una tensión cada vez más difícil de encauzar.

dijous, de març 07, 2013

[ es ] Despedida a un príncipe


En estos momentos en que la red bulle de maniqueísmo, me gustaría volver sobre lo escrito e incidir, una vez más, en la necesidad de leer a Chávez en la ruptura constituyente, en el inicio de algo más que en el fin de lo irrepetible. Por suerte, más allá de su singularidad concreta, el futuro nos depara por suerte muchos chávez. Despídase, pues, al hombre, en lo íntimo más que en la calle, en el pudor del recuerdo más que en lo obscenidad del espectáculo. Pero, sobre todo, húyase como de la peste de las hagiografías, del providencialismo apologético, de la fácil mitopoiesis caudillista.



Entiendo que en estos momentos, entre “nosotrxs” (quienes quiera que seamos) y ante “ellos” (quienes a buen seguro son los tertulianos, los todólogos, los mediócratas del mando) y ante tanta mistificación como estamos teniendo que leer, resulta extremadamente útil recordar que, para quienes aspiramos al gobierno del común, al gobierno de la multitud, al gobierno de los demoi, Chávez no ha sido jamás, ni será, un paradigma de lo político. A diferencia de como lo es para los populistas inspirados por Laclau y otros teorizadoros del proceso bolivariano como una vía, que se diría kantianamente, “de universal observancia”, no creo que haya en la obra política de Chávez nada acabado a lo que aspirar, una forma de hacer política otra que sirva como programática para construir un régimen político del común. 

Chávez, el interrogador

Y si esto no es así para América Latina (ni siquiera para procesos en curso abocados a la colisión con sus propios límites), menos lo es para quienes nos encontramos, ante Chávez, frente a la desviación genealógica de un exterior constitutivo que nos interpela acerca de nuestra propia deriva hacia la cleptocracia neoliberal, o si se prefiere, a las más desquiciantes, dolorosas y aterradoras preguntas del ¿cómo fue que llegamos hasta aquí?, ¿en qué momento el proyecto desarrollista acometido desde las décadas franquistas nos abocó a la apología neoliberal de las hipotecas?, ¿dónde la matriz del crecimiento fue fecundada por la maldición nacionalcatólica que ahora nos intenta gobernar y a la que intentamos resistir con todas nuestras fuerzas? 

Al escribir esto no puedo evitar que en mi mente aparezca la pícara sonrisa maquiavélica de Chávez. Y es que, más allá de cómo nos interrogue por aquí, Chávez ha sido para su país un príncipe afortunado, una auténtica rara avis para la izquierda en general; un verdadero príncipe de Maquiavelo, a la par actor de una modernidad, que no se agota en su obra histórica y deviene pieza tan fundamental como afortunada para la historia venezolana. Chávez es, fundamentalmente, alguien que ha hecho posible la escisión. Y por eso las mentes amigas de la ignorancia persisten en estos momentos en envolverlo con un manto de conjurado maqueísmo. Pero también es, a partir de ahí mismo, que Chávez alcanza su propio límite para cualquier otro que no sea él, el límite de su singularidad como princeps (límite, por demás, que muchos otros príncipes, así el paquidermicida heredero del régimen franquista, ni imaginarían alcanzar en sus mucho más dilatadas existencias).



Leída hoy la figura del venezolano desde la sabiduría del maestro florentino, se puede afirmar que su fortuna tanto ha sido más grande que su virtud, que hasta saber ha muerto en el momento que tocaba por más que su paso a mejor vida, humanamente, tanto duela. Suerte esta, la de Venezuela, que bien pudiera, si acaso su virtud no alcanza ahora la exigencia de tamaña fortuna, volverse contra su destino como nación, haciendo contingente la obra del Hugo Chávez Frías, pues sabido es que, en política, nada hay que no se le pueda dar la vuelta. 

La hora de la irreversibilidad

Henos aquí ante una cuestión decisiva que ha sido acertadamente destacada por Jacobo Rivero desde Diagonal: lo irreversible de Chávez más allá de la única irreversibilidad conocida: la de su propia extinción. Y es que no son pocos quienes, precisamente, le han visto como un revolucionario. Y por eso es que se mide exactamente toda revolución: por su irreversibilidad. 

Llega ahora la hora de la verdad del espinoziano absoluto democrático para Venezuela, la hora de descubrir lo conseguido y las limitaciones de lo realmente existente. Como siempre habrá continuidades y discontinuidades. Pero incluso científicos sociales expertos en revoluciones como Charles Tilly, tan poco amigo de Chávez en sus análisis (Democratization, Cambridge University Press, 2007), asumían hace ya un tiempo que en términos de democratización, el empoderamiento del Estado frente al mercado habido estos años tendría efectos muy positivos sobre la democratización a medio y largo plazo. 

Acaso Venezuela no ocupe a partir de este momento tanto espacio mediático (al mando se le ha acabado apenas un demonio, aunque por ventura sus demonios seamos legión). Pero, sin duda es a partir de aquí que comienza la evaluación política de todo un periodo histórico para el país y para quienes, desde aquí, han encontrado por allá un exterior constitutivo. Como quiera que sea, Spinoza mediante, se advierte desde ya que los abusos identitarios siempre producen terribles frustraciones y pasiones tristes. Ánimo, empero, con el duelo y pesimismo de la razón que no entorpezca el optimismo de la voluntad. A Venezuela su kairós y a nosotrxs, por aquí, el nuestro. Con príncipe que nos ayude o nos entorpezca, la multitud, multitud se queda. Y para con Chávez, agradecimiento por el sacrificio rendido a la causa de la comprensión de la soberanía, de la recuperación del horizonte democrático del gobierno de las cosas, de la aspiración al régimen político del común que, con su obra, ha sido más fácil y quien sabe si un día, incluso plenamente posible.

dimecres, de març 06, 2013

[ es ] Desde el cuerpo, hasta siempre, Hugo Chávez



Cuando llegué a Venezuela por vez primera me encontré esa realidad dividida de la que tanto hablan. Mi lectura, sin embargo, dista mucho de la de quienes hablan de fractura. A mi, la unidad esa tan cacareada, me importa un bledo, ya lo sabéis. Lo que yo vi allí fue, por el contrario, una formidable escisión: la escisión popular con el poder soberano del príncipe, del Leviathan; la escisión del cuerpo de la multitud que celebraba haberse desembarazado del mando, la escisión que Chávez había hecho posible, asegurando las estructuras de oportunidad política requeridas por la política del movimiento.

dijous, de febrer 28, 2013

[ es ] Del partido al movimiento

Publicado en Diagonal, nº 192, 21.02.2013, págs. 28-29


La semana pasada dos acontecimientos de resonancias históricas sacudieron los parlamentos español y portugués. En el caso luso, docenas de personas interrumpieron el discurso del primer ministro, Passos Coelho, entonando Grândola, Vila Morena. En Madrid, al grito de “¡expúlsenlos, coño!”, la tercera autoridad del Estado, Jesús Posada, en sus funciones de presidente de la cámara, ordenaba que se desalojase del hemiciclo a lxs activistas de la PAH. Cada uno de estos casos reabre a su manera un horizonte constituyente cerrado hace más de tres décadas.

Pero, además, en la coyuntura actual se ha abierto también un proceso decisivo, intrínseco a la emergencia del poder constituyente. Se trata de una posibilidad de cambio en la agencia antagonista sin cuya efectuación nos arriesgamos al cierre de la política a alguna modalidad de deriva autoritaria todavía por perfilar, pero que, en cualquier caso, bien podría acabar facilitando el reajuste del mando a la lógica cleptocrática que informa el proyecto neoliberal. Nos referimos, vaya por delante, a la necesaria subsunción de la política de partido en la de movimiento. Sin ella difícilmente se puede pensar esa democracia otra que requiere el futuro. Los acontecimientos que hemos dejado atrás no sólo vienen a verificar esta hipótesis, sino que ofrecen, además, una orientación hacia la que dirigir una estrategia de éxito a medio y largo plazo sin renunciar a intervenir en la coyuntura. La PAH es el ejemplo.

divendres, de febrer 22, 2013

[ es ] La dignidad y el acampar: Mérida por la renta básica


En este no parar de acciones que hoy anegan mi infoesfera, me llega la noticia de la valiente acampada de Mérida. Me cuentan que le han puesto de nombre Campamento Dignidad y una vez más tengo que volver a pensar la importancia de este concepto tan poco reflexionado y, sin embargo, cada vez más recurrido en las movilizaciones. 

Apela dignidad a un límite primero, al momento en que se ha tocado hueso en el cuerpo social. Esto es lo que sucede y motiva, intuyo, el recurso del Campamento Dignidad al repertorio que movilizó hace ahora casi dos años, a cuantxs vivimos en este Estado de nombre Reino de España. La dignidad reaparece cuando aflora el hueso, cuando volvemos a hablar de una precariedad que rompe la propaganda que miente al decir que en este país no se pasa hambre, que no hay niños perdiendo escolarización o que no estamos en caída libre a los peores años del Franquismo.  

dimecres, de febrer 13, 2013

[ es ] Del militante al activista

Una nota sobre el cambio en la agencia de la emancipación



La jornada de ayer ha marcado un punto de inflexión que viene a verificar una hipótesis fuerte en nuestro análisis de la tendencia: la mutación de la agencia política de la emancipación. Con el éxito de la PAH ayer, capaz de obligar a dar marcha atrás nada menos que a una mayoría absolut(ist)a del PP a la par que promover la devolución del poder al demos por medio de la única (aunque pobre) herramienta que ofrece el régimen (la ILP), prueba a un tiempo la obsolescencia del gobierno representativo y el fin de la arena parlamentaria como el locus del cambio social que nos puede sacar adelante.

dilluns, de febrer 11, 2013

[ es ] El cuerpo del relato...


>>> Han Solo, Darth Vader, Chewbacca, Princess Leia, Luke Skywalker and R2D2

Surfear a primera hora de la mañana suele dar agradables sorpresas. Antes de que la infoesfera se nos llene de crisis, partitocracia y corrupción, circulan por la red cosas tan curiosas como esta imagen del equipo de actores protagonistas de La Guerra de las Galaxias; sin lugar a dudas una de las películas que más ha marcado el imaginario colectivo de mi generación (y muy probablemente de alguna más). No me resisto a colgarla aquí y a realizar una reflexión al respecto.

Si pensamos por un momento en el argumento de la película, no es difícil deducir que la máquina de producción de imaginarios nos ofrece mil variaciones de una misma épica: la de las aventuras del héroe varón, blanco, anglosajón, etc. Las industrias de la cultura, Hollywood al frente, hace mucho que se rindieron al servicio de la producción ideológica de mundos que siempre comparten unas pautas útiles a la dominación. Y esta, como es sabido, comienza en la sociedad de control, por el dominio de los imaginarios que resulta de la anterior subsunción del dominio de los cuerpos. Por eso, a fin de cuentas, la apariencia (el relato del imaginario construido) deviene una efectiva maquinaria de producción de relaciones reales y no una mera "superestructura" ideológica.

A pesar de ello, toda épica resulta posible únicamente sobre el cuerpo social que la produce, sobre la riqueza material de la multitud. Pensemos, entonces en lo que nos muestra la foto, en la diversidad de esos cuerpos que hicieron posible la épica y pensemos en la suya propia; en las vidas que hay ahí, especialmente en aquellas que se alejan del protagonismo del héroe y nos hablan de la heroicidad de ser actor en un mundo de codificaciones tan constrictivas como el que inunda las carteleras. No nos creamos, pues, el relato que nos cuentan y escapemos del metarrelato que nos ocultan como de la peste; indaguemos, en fin, en el cuerpo social que hace posible las mil y una narraciones para liberarlo de toda constricción y permitir que la creatividad nos cuente todas las historias que siempre se han quedado por contar

dimarts, de febrer 05, 2013

[ es ] Caputxinada 2.0

Reflexiones, siempre críticas, sobre un éxito paradójico



El pasado sábado se celebró la asamblea del personal docente e investigador (PDI) de las universidades catalanas. El éxito fue total, para bien y para mal. Hay que felicitar a lxs organizadorxs del acto, en cualquier caso, pues sin su esfuerzo no habría sido posible un momento de empoderamiento subjetivo semejante. Por más que como en todo evento de este carácter siempre se muestre lo mejor y lo peor, constituye un éxito innegable haber reunido en poco tiempo y con tanto éxito una muestra tan representativa de la comunidad universitaria docente e investigadora.

La razón de la asamblea, por demás evidente, no era otra que visibilizar públicamente la resistencia a la liquidación de la universidad que acometen con denuedo los gobiernos centrales y autonómicos (los de ahora, sí, pero también los de antes) a las órdenes de la Troika. La degradación y resistencia universitaria ni es nueva, ni tan reciente: sus últimos episodios se remontan, como poco, al informe Bricall y discurre por los distintos ciclos de luchas contra la LOU o el Plan Bolonia, llegando hasta las huelgas generales universitarias de los últimos cursos

dilluns, de febrer 04, 2013

[ es ] La subjetividad sin atributos


Estos últimos días he ido robando preciosos minutos aquí y allá para dar cuenta del libro recopilatorio de Mark Greif que lleva por título Qué fue lo hipster (Alpha Decay, 2011). Vaya por delante: el libro no me ha parecido ninguna maravilla ni algo excepcional. Sin embargo, ni que sea por razones que ahora no vengan al caso, consiguió despertar mi interés; es lo que tienen las lecturas fáciles sobre temas curiosos.

En sus páginas, subtituladas de forma un tanto excesiva "una investigación sociológica", el editor nos ofrece la transcripción del debate organizado hace algunos años por N+1 a la que añade una serie de materiales diversos más o menos interesantes. Versa este conjunto de textos en torno a una evanescente figura sociológica, el hipster, cuyo principal, cuando no único rasgo definitorio es la vacuidad a que aboca una construcción exclusivamente consumista de la propia identidad; identidad por demás, que no puede ser sino una identidad de la no-identidad (a la manera, mutatis mutandi, del hombre sin atributos de Musil). 

dijous, de gener 31, 2013

[ es ] La figuración de lo salvaje


Por una de esas afortunadas casualidades que tanto me aficiona a surfear cotidianamente en la red, me he encontrado con esta hermosísima figurita del hombre-león de Ulm. Echad un ojo a la página web. Merece la pena detenerse un rato a contemplar este vestigio.

Siempre me ha parecido fascinante esa relación simbiogenética que late en los imaginarios del animal humano. Nos ha acompañado a lo largo de los siglos, desde nuestros más remotos orígenes y acaso desvele, por ello mismo, un rastro, una genealogía a la que, me temo, no podramos sustraernos. 

Al animal-humano parece interesar, desde antes de siempre quizá, la simbiosis con el animal-otro en su propia figuración. La búsqueda de esos atributos que incorporarnos, de esos implantes con que liberarnos de las limitaciones de nuestro ser en el mundo; de esos prodigiosos injertos, en fin, que nos confiriesen el don de hibridar en nosotros la ventaja del animal-otro que tanto echamos de menos.

No parece que se pueda datar un origen posterior a su propia condición cuando de esa búsqueda incesante del otro-animal en sí se trata. En vano la conjura moderna del hobbesiano hombre lobo-para-sí haya intentado desterrar por completo esta necesidad del otro-animal en sí. 

En efecto, por más que toda la biopolítica se haya organizado con el fin único de llevar a cabo esa misma conjura, librada incluso hasta los abisales confines de las más profundas batallas interiores sobre los imaginarios, al final siempre ha acabado viniendo un interior anterior a recordar/nos y a recordar, en definitiva, el simbionte que somos.

dimecres, de gener 30, 2013

[ es ] Del momento y el decir...

       Robert Carter


La cuestión no es reivindicar "independencia" o "proceso constituyente", como si la sola invocación de estos significantes por una masa movilizada en las calles legitimase de manera inmediata y automática a los actores políticos que, eventualmente, pudiesen erigir en la esfera pública una hegemonía discursiva cualquiera a fin de realizar sus proyectos políticos particulares. Quien así piensa se equivoca de tiempo y lugar. Antes bien, dado el punto al que hemos llegado de deslegitimación de todo alineamiento político a manos de sus propios definidores, toda hegemonía construida sobre una base tan pobre sería derogada en muy breve espacio de tiempo, arrastrando con ello ese mismo el objetivo político promovido.

La multitud nunca se ha dejado hacer por mucho tiempo y cada vez tarda menos en demostrarlo, toda vez que el progreso de la constitución material no es sino el de la aceleración del tempo histórico. Los días del príncipe solitario han pasado. La cuestión ahora se define, por el contrario, en los términos de una agencia otra de lo político; una agencia fundada en un locus de enunciación que habla desde, por y para el cuerpo social, sobre sí, para sí; nomos que se formula en su propia inmanencia y se instancia, como decisión en una procedimentalidad que le es sólo suya, orgánica, absoluta. 

Vivimos el tiempo de la profecía pasada, del mundo que se busca tras haberse desbordado en una proyección que recomponga el exceso de sí. No vale ya hablar desde las ebúrneas torres de la modernidad para una masa distante; hay que descender a los foso de sudor y sangre, a obrar sobre sí la árdua tarea de efectuar un porvenir que sea un volver a recomponer el mundo, un instaurar el habitus del cotidiano futuro, un recomponerse ecológico en avenir circunscrito al propio deseo del mundo.

dimecres, de gener 23, 2013

[ es ] La independencia como espectáculo


Se puede leer en El Confidencial el siguiente titular "El 'Parlament' vota hoy su 'Adéu Espanya' sin ningún valor jurídico". Por una vez, un titular riguroso en prensa (ni que sea por casualidad). Y ojo, que no le falta valor jurídico a esta "declaración solemne" (en rigor "declaración solipsista") por el hecho de ser o no ser expresión de una voluntad legítima (aunque por lo visto sólo un tercio de los encuestados la veía con buenos ojos). Su futilidad radica en que carece por completo de algo fundamental: force de loi, esto es, la congruencia con una constitución material que haga valer aquello que significan sus palabras. Más allá del hecho de que su formulación textual deja mucho que desear, incluso en los términos del discurso político con el que se identifica, es sobre todo en la farsa que organiza su pragmática (en la carencia absoluta de bases materiales que validen sus palabras) donde se desvela la verdadera naturaleza de esta declaración.

dimarts, de gener 22, 2013

[ es ] La muerte de la militancia


Al levantarme esta mañana me encuentro otro de esos artículos publicado en el órgano oficial del Régimen (aunque bien escrito, todo sea dicho, que no abunda ya cierta calidad a pesar de lo que cobran los ideólogos). Una y otra vez la misma cantinela prescriptiva cuando de participación democrática se trata: participación sólo dentro del régimen; "militancia", dicen, como si este significante tuviese valor social, sólo dentro de los partidos políticos (idealmente dentro del PP y el PSOE, claro, que para eso es una voz de El País quien dice). El problema nunca es el régimen (PRISA también es régimen, claro, y vaya que si lo es). 

dilluns, de gener 21, 2013

[ es ] Velocidad de hundimiento

Artículo de opinión publicado por Diagonal, nº 189, págs. 28-29


"¡Mariano, no llegas al verano!". El clamor. En las calles no hace mucho que rugía con todas sus fuerzas la consigna destituyente. La aceleración del proyecto neoliberal, la subordinación creciente a los dictados de la troika, el nacionalcatolicismo exacerbado de las peinetas y la españolización de los escolares catalanes, etc. Numerosos factores han hecho pensar a muchos y muchas –con la misma ingenuidad con que se creyó poder “tomar el Congreso” u obligar a cambiar de rumbo a Zapatero– que la mayoría del PP apenas duraría unos meses –ni que fuese figuradamente.


diumenge, de gener 06, 2013

[ es ] Una nota sobre Satán y su episteme de la libertad


Leyendo a Walter Benjamin (El origen del Trauerspiel alemán, Abada Editores, 2012: 236), me encuentro con este párrafo que viene a entrecruzárseme con una línea argumental presente en algunos fragmentos de La dansa de Medusa:
Satán, en el luto, antes que espantar, tienta; y en cuanto iniciador nos induce a un saber que se encuentra a la base de la conducta punible. Si la enseñanza de Sócrates puede equivocarse al afirmar que el conocimiento del bien conduce a hacer el bien, esto es mucho más válido en lo que respecta al conocimiento del mal. Y no es la luz interior, no es ninguna lumen naturale, lo que surge en la noche de la tristeza como este conocimiento, sino que lo que despunta del seno de la tierra es resplandor subterráneo. A quien rumia sobre éste se le enciende la honda mirada rebelde de Satán.
Incitador, iniciador al conocimiento que aboca a la desobediencia, a la conducta punible, Satán, cattivo maestro, ha dejado tras de sí una estela de pensadores libres que han atravesado los tiempos enfrentándose al Uno desde la multitud, al soberano desde la potencia. De propio Sócrates a Toni Negri, leer genealógicamente la historia del pensamiento, es volver una y otra vez a ese punto de escisión primigenio que es la desobediencia que engendra el movimiento. Ser docente de la libertad es asomarse al abismo del resplandor subterráneo, dejar que se le encienda en uno la honda mirada rebelde, provocar que cuando Leviathan te mire a los ojos, el miedo cambie de bando.